Rodar tiene beneficios.
Comercios amigos del camino con descuentos para riders, millas que se ganan andando —nunca por velocidad— y canjes en persona mostrando tu QR. Ya está en la app: los primeros comercios se están sumando a la red.
Gratis en Android y iPhone — descargala y sumate a la comunidad.
Riders en la app y en la web: la app se cuenta y la web se estima mientras unificamos las dos plataformas. Los clubes se cuentan todos, sin clubes de prueba. Motoencuentros y provincias se cuentan solos, los mismos que lista el calendario.
Todos los motoencuentros, provincia por provincia. Lo mantenemos nosotros y es gratis para todos — también para el que nunca baje la app.

Sumate a salidas abiertas sin pertenecer a ningún club, ¿Ya tenés club? Está con su escudo, sus reglas de ruta y su historial, abierto o cerrado según quieras.
Gestión de miembros, calendario y rutas en un solo lugar. STRIBO nunca organiza salidas: refuerza tu rol, no lo reemplaza.

El grupo ya está en la app: la misma salida que armaste abre un canal de voz en vivo por datos móviles, push-to-talk o abierto, con tu headset Bluetooth de siempre. Sin comprar hardware, sin instalar otra app.
La seguridad no se cobra. Nunca va detrás de un pago — es el mejor argumento para que un rider le recomiende STRIBO a otro.
Manda tu ubicación a contactos de emergencia y a riders cercanos.
Que el teléfono se dé cuenta solo de un golpe y avise, sin que nadie toque nada. Todavía no está: lo estamos construyendo y lo vamos a probar en ruta antes de encenderlo.
Tu ficha en un sticker con tu insignia: lo descargás, lo imprimís y lo pegás en el casco. Quien te asista lo escanea y la ve al instante — sin apps, sin claves.
Compartís tu viaje en vivo con la familia. Vos decidís quién ve y cuándo.
El SOS también les llega a los riders de STRIBO que estén cerca y hayan dicho que pueden ayudar. Vos elegís si querés recibirlos y en qué radio.
“Andá tranquilo.
Yo te acompaño.”
La familia sigue tu viaje con un link — sin instalar nada. Ven tu posición y si venís en movimiento o parado. Y si te escriben "¿todo bien?", la app se lo lee en voz alta al rider, sin que suelte el manubrio.
Lo que grabaste en la ruta se convierte en un vuelo sobre el relieve real: satélite, altura y tu trazo, con los kilómetros subiendo. Se descarga y se comparte donde quieras — o sale como una imagen sola, si es para el estado de WhatsApp.
Comercios amigos del camino con descuentos para riders, millas que se ganan andando —nunca por velocidad— y canjes en persona mostrando tu QR. Ya está en la app: los primeros comercios se están sumando a la red.
Arrancamos por Mendoza, pero el calendario ya es de todo el país: si tu club es de otra provincia y quiere entrar temprano, contanos igual. Los números están arriba y son los de verdad.
La app no organiza salidas: la salida siempre es tuya o de tu club. STRIBO pone la herramienta — y se encarga de que se entere el que está cerca.
Fecha, punto de encuentro, ruta en el mapa, dificultad y cupo. En un minuto.
Al publicarla, le llega un aviso a los riders que viven a menos de 50 km del punto de encuentro. No hace falta que los conozcas. Y compartís el link con los tuyos, que confirman y arman el chat del grupo solo.
Intercom de voz por datos, ubicación en vivo y alertas de un toque. Con guantes.
El video 3D de tu recorrido para compartir, el parche que ganaste en tu chaleco, y los kilómetros sumados al garage de tu moto.
El estribo es donde ponés el pie para arrancar. Tener un pie en el estribo es estar por salir.
Es la pieza más humilde de la moto: nadie la nombra, nadie la muestra en una foto. Pero es lo primero que tocás cuando te subís y lo que te sostiene los kilómetros enteros. Sin estribo no hay viaje.
Por eso el nombre. STRIBO no maneja por vos ni te dice por dónde ir: te sostiene mientras rodás, para que puedas ocuparte del camino. Y de volver.
Es el caso para el que se hizo. Cuando publicás una salida, le llega un aviso a
los riders que viven a menos de 50 km del punto de encuentro — no hace falta
que los conozcas ni que pertenezcas a ningún club. Y al revés: si alguien publica
una cerca tuyo, te enterás vos.
Los 50 km no son a ojo: de los riders que alguna vez se anotaron a una salida,
tres de cada cuatro vivían a menos de esa distancia del punto de encuentro.
Sí, y es de lo que más trabajo dio. Cuando la señal se cae, STRIBO baja un escalón por vez en vez de cortarse: la voz en vivo pasa a audios encolados, y si tampoco hay, a alertas de pocos bytes. Lo último que se pierde es lo que más importa. El recorrido se sigue grabando en el teléfono y se sincroniza cuando vuelve.
Sí, con cualquiera. STRIBO no reemplaza tu intercomunicador: usa el que tengas como entrada y salida de audio. La conversación va por datos, así que uno con Cardo, otro con EJEAS y otro con auriculares comunes pueden estar en la misma charla — algo que el Bluetooth entre cascos no permite. Y no hay límite de distancia mientras haya señal.
En modo rodada usa el GPS de forma continua, así que consume. Para una salida larga, llevá el teléfono en un soporte con cargador. Fuera del modo rodada la app no rastrea nada y no consume más que cualquier otra.
Sólo quien vos elijas, y sólo mientras vos quieras. Compartir ubicación es opt‑in, se puede pausar en cualquier momento y vence sola. No hay un modo en que STRIBO te vea sin que lo hayas prendido.
Hoy la app es gratis. Y hay algo que no va a cambiar: nada de lo que sirve para cuidarte —el SOS, la ficha médica, el Modo Solo— se cobra ni se va a cobrar.
Ya está disponible en Google Play y en el App Store. Descargala gratis y sé de los primeros riders de STRIBO.